
…todos nuestros pensamientos, todas nuestras emociones, sentimientos; toda
nuestra imaginación; todos nuestros ensueños, ambiciones, fantasías; todos son invisibles. Todo cuanto pertenece a nuestros proyectos, planes secretos, ambiciones, todas nuestras esperanzas, temores, dudas, perplejidades; todos nuestros afectos, especulaciones, ponderaciones, vaciedades, incertidumbres; todos nuestros deseos, aspiraciones, apetitos, sensaciones; todos nuestros gustos, disgustos, aversiones, atracciones, amores y odios; todo ello es invisible. Todo ello es lo que constituye la suma de uno mismo.
Sobre Maurice Nicoll
Nació en Kelso, Escocia, en 1884 y murió en Great Amwell, cerca de Londres, en 1953. Hijo de uno de los más famosos hombres de letras de su época, Sir William Robertson Nicoll.
Nicoll fue un hombre de vasto background y de educación privilegiada, llegando a ser estudiante y colega de los más grandes maestros espirituales de su época. Estudió en el Caius College, en Cambridge, y recibió su título de médico en el Bartholomew’s Hospital en Londres. Estudió con Carl Jung por una década de quien llegó a ser amigo por toda la vida.
En 1921 conoció a P. D. Ouspensky y fue tocado inmediatamente por las ideas del Trabajo. En 1922, con su esposa e hija se trasladó a Francia donde inició un año de intenso estudio y práctica del Trabajo en el Instituto para el Desarrollo Armónico del Hombre, del Señor Gurdjieff. Al año siguiente y con el cierre del Instituto, retornó al grupo de Ouspensky en Inglaterra hasta el año 1931 en que fue enviado por éste a enseñar el Trabajo por sí mismo, lo cual hizo el resto de su vida con la ayuda de su esposa.
La reputación de Nicoll fue la de un hombre amable, gracioso y erudito, tanto en su profesión de psiquiatra y como maestro del Trabajo.
Sus escritos más influyentes no fueron realizados con la intención de ser publicados. Entre estos se encuentran sus invaluables «Comentarios Psicológicos sobre la Enseñanza de G. I. Gurdjieff y P. D. Ouspensk.
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