Vestidos de vivientes, llenos de irrealidad,

afortunados en lo que no somos,

pensemos en las cualidades de estas flores.

que hacen de la transitoriedad un estado

y unen la memoria lunar con la memoria solar.

Son las inmóviles de la siesta,

cuando todo se adormece y la costa

es una extendida papaverácea

que produce bienestar, vacío, exclusión…

Entonces nos parecemos a la canoa

sin ocupante

que se deja llevar por la corriente.

¿Sin ocupante?

¿Pero y ese dulce fruto

amarillo

que es el buen tiempo?

ALBERTO CLAUDIO BLASSETTI


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