
Ahora puedo descansar en paz. Nada debo a nadie.
He dado lo mejor y lo peor a todos. Siempre queriendo lo mejor.
Me he equivocado, lo sé. Pero, ¿quien no se ha equivocado?
Uno vive rodeado de equivocados bien intencionados. Mis hijos lo
saben y por eso me quieren. Y por comprender los quiero.
Para siempre.
Una voz me ha dicho: «date lo mejor a tí mismo; será, siempre,
lo mejor para todos. Aunque te tilden de egoísta, o prosaico ser
que en pretencioso verso vuelcas lo que habita tu mente e invade
tu cuerpo. Da todo lo que tienes. Aunque lo peor te habite.
Lo peor en tí, es lo mejor que los demás están buscando.
«En todo caso, resígnate y espera la ingratitud. Sé paciente
y no vuelques tu ira o tu furor sobre aquellos que juegan
a quererte.
Tú también juegas. Siempre has jugado. A probar la vida,
a probarlo todo a ver qué sale del gran desbarajuste que tu vida fue
capaz de crear.
Lo que has suscitado, provocado o jugado y vivido, es lo que queda.
AGUSTÍN TAVITIAN, de Por algo más de vida.
https://youtube.com/clip/UgkxlNyt9JwS5AGgPzj0yExD708wCpD71C7X?si=tjA5wOmfqx3FH-B8
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