Comencemos con una historia:
Nuri Bey era un reflexivo y respetado albanés, que había desposado una mujer mucho más joven que él.
Un atardecer, habiendo retornado a su hogar más temprano que de costumbre, un fiel sirviente se le acercó y dijo:
“ Vuestra esposa, nuestra señora, está actuando sospechosamente. Se encuentra en sus aposentos con un enorme cofre, que perteneció a vuestra abuela, suficientemente grande para esconder un hombre. Tal vez habría en él sólo unos bordados antiguos. Creo que ahora debe haber mucho más en él. Ella no permite que yo, vuestro más antiguo criado, averigüe qué contiene.”
Nuri fue a la habitación de su mujer, y la encontró sentada, desconsolada, junto a la enorme caja de madera.

El cofre de Nuri Bey
“ ¿Quieres mostrarme qué hay en el cofre?” , preguntó.
“ ¿Debido a la sospecha de un sirviente, o porque no confías en mí?”
“ ¿No sería más fácil abrirlo, sin pensar en insinuaciones?’*, preguntó Nuri.
“ No creo que sea posible.”, dijo ella.
“ ¿Está cerrado?”
“ Sí.”
“ ¿Dónde está la llave?”
Ella se la mostró. “ Despide al sirviente y te la daré», le dijo.
El sirviente fue despedido. La mujer entregó la llave y se retiró, obviamente perturbada.
Nuri Bey pensó un largo rato. Luego llamó a cuatro de sus jardineros. Juntos transportaron el cofre, por la noche, sin abrirlo, a un distante lugar de la finca, y lo enterraron. El asunto nunca más fue mencionado.
Esta inquietante historia pertenece al libro «Cuentos de los Derviches», de Idries Shah, que hoy comparto con ustedes. En el prólogo del libro, el escritor y erudito britámico Robert Graves (autor entre muchas obras de la conocida novela histórica «Yo Claudio») comenta que estas cautivantes historias fueron recopiladas no solamente de la tradición oral y de colecciones individuales, sino también de clásicos persas y de las Mil y Una Noches. Su objetivo es «hacer pénsar a la gente por sí misma».
Hace muchos años leí por primera vez un cuento sufi, o digamos que un cuento sufi me leyó a mí, abriendome a un mundo de significados nuevos donde cada historia tiene múltiples capas. Algunos de esos cuentos me han acompañado a lo largo de los años, siempre aportándome una nueva visión, otro revés de la trama, renovadas incógnitas, paradojas múltiples, todas esas cosas que dejan a la lógica como sólo una modesta parte de la comprensión de la realidad.
La colección de Idries Shah abarca un período de trece siglos y ha condensado más de un millón de palabras en unas setenta mil – prosigue Graves en el prólogo- omitiendo todo detalle extraño, juegos de palabras y localismos, que pudieran confundir a los lectores occidentales; pero en compensación proporciona notas acerca del origen de cada historia y de su sentido interior.
Vale la pena aclarar que el modo Sufi de pensar nunca estuvo circunscripto a los musulmanes. Han existido -especifica Graves – muchos Sufis famosos, cristianos y judíos, entre ellos el clérigo Roger Bacon, el más grande filósofo, físico y químico del medioevo inglés (1214-1294).
¿Pero qué es un sufi?
Podría haber incluido en este punto bibliografía sobre el tema, pero prefiero acercar una respuesta a través de otra historia del libro que les brindo para descargar en PDF:
Los Sufis son conocidos como Buscadores de la Verdad, siendo esta verdad un conocimiento de la realidad objetiva. Una vez, un ignorante y codicioso tirano decidió hacerse poseedor de esta verdad. Se llamaba Rodrigo, un gran señor de Murcia, en España. Resolvió que la verdad era algo que Ornar El-Alawi de Tarragona podría decirle, si lo forzaba a ello.
Ornar fue arrestado y traído a la Corte.
Rodrigo dijo: “ He ordenado que las verdades que tú conoces me sean dichas en palabras que yo entienda; de lo contrario tu vida está perdida.’’
Ornar contestó: “ ¿Observáis en esta caballeresca corte la universal costumbre por la que, si una persona arrestada dice la verdad en respuesta a una pregunta, y si esa verdad no la inculpa, es puesta en libertad?”
“ Así es” , dijo el señor.
“ Pido a todos los presentes que den testimonio de esto, por el honor de nuestro señor” , dijo Omar, “ y ahora yo diré no sólo una verdad sino tres.”
“ Nosotros también debemos estar convencidos” , dijo Rodrigo, “ de que tus pretendidas verdades son, de hecho, genuinas. La prueba debe acompañar lo expresado.”
“ Para un Señor como tú” , dijo Omar, “ a quien nosotros podemos brindar no sólo una verdad, sino tres, podemos también ofrecer verdades que sean evidentes por sí mismas.”
Rodrigo, ante este cumplido, se sintió henchido de orgullo.
“ La primera verdad” , dijo el Sufi, “ es: ‘Yo soy aquél al que llaman Omar el Sufi de Tarragona. La segunda es que tú has convenido en liberarme si yo digo la verdad. La tercera es que tú deseas conocer la verdad tal como la concibes».
Tal fue la impresión causada por estas palabras, que el tirano se vio forzado a conceder la libertad al derviche.
Sobre Idries Shah

Idries Shah (16 de junio de 1924 – 23 de noviembre de 1996) fue un autor que escribió más de tres docenas de libros que versan sobre temas que van desde la psicología y espiritualidad hasta diarios de viajes y estudios culturales.
Nació en la India y fue descendiente de una familia noble de Afganistán, mas creció principalmente en Inglaterra. Sus escritos tempranos se centraron en temas como magia y brujería.
En sus escritos, Shah presenta al Sufismo como una forma universal de sabiduría anterior al Islam, poniendo el énfasis en la dinamicidad del Sufismo, y su naturaleza no estática que siempre se adapta al tiempo presente, de acuerdo al lugar y a la gente involucrada. Además enmarcó su enseñanza en términos psicológicos occidentales.
Shah hizo una extensiva utilización de cuentos-enseñanza tradicionales y de parábolas, textos que contienen múltiples capas de significados diseñados para activar introspección y autorreflexión en el lector. Quizá él sea más conocido por sus colecciones de las historias cómicas del Mulá Nasrudin.
En ocasiones Shah fue criticado por orientalistas que cuestionaron sus credenciales y antecedentes. Su rol en la controversia que despertó una nueva traducción del Rubaiyat de Omar Khayyam, publicado por su amigo Robert Graves y su hermano Omar Ali Shah, fue objeto de un minucioso examen. Sin embargo, tuvo también numerosos defensores, entre los cuales se destacó la novelista (y ganadora del premio Nobel de literatura) Doris Lessing.
Shah llegó a ser reconocido como un vocero del Sufismo en Occidente y dictó conferencias en calidad de profesor visitante en un gran número de universidades occidentales. Sus trabajos han jugado un rol significativo en presentar al Sufismo como una forma de sabiduría espiritual secular e individual.
Gran parte de su obra está disponible en forma gratuita en la página web de la Fundación Idries Shah, en cuya página inicial se define al sitio como :
«Un faro de cordura en nuestra era de polaridad».
https://idriesshahfoundation.org/
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