Mis conocimientos sobre música clásica son bastante escasos y aleatorios. Sus orígenes se limitan a los discos que tenía un hermano de mi mamá: algunas cosas de Beethoven (recuerdo la Quinta Sinfonía), otras de Mozart (la Sinfonía N° 40, claro), numerosas oberturas de ópera (evoco sobre todo «La Gazza Ladra»), «El clave bien temperado» de Bach, «Las Cuatro Estaciones» de VIvaldi, valses de Strauss (memoro el «del Emperador»), el «Bolero» de Ravel, el «Lago de los cisnes» de Tchaikovsky y otras menudencias.

Creo que nunca tuve demasiado claro qué era la música clásica. En esos primeros años de la infancia para mí eran melodías que uno tenía que escuchar porque eran valiosas y te acercaban a la cultura, hecho que para una familia de inmigrantes italianos de clase media, como la mía, debía tener un significado importante, al menos en esa época y en Argentina.

Desconocía que la música clásica occidental es un tipo de música académica producida o derivada de las tradiciones de la música litúrgica y profana en Occidente, teniendo históricamente su foco mayoritario en Europa Occidental. Y mucho menos que aunque las principales características del género fueron codificadas principalmente entre 1550 y 1900, su desarrollo se extiende a todo el siglo XX y XXI, todo con sus correspondientes períodos.

Lo cierto es que nadie me obligaba a escuchar esa música. Mi tío sin duda la disfrutaba y yo fui acostumbrando el oído a esos sonidos que me parecían un tanto complicados pero agradables. De todo el escaso repertorio disponible me había obsesionado un poco con Las Cuatro Estaciones. Y supongo que por esa impronta temprana Vivaldi se convirtió en «mi músico clásico» preferido.

No se por qué se me había ocurrido entonces que Bach era más antiguo que Vivaldi, ya que no me había tomado el trabajo de buscarlo en la enciclopedia, sólo los sonidos así me lo indicaban. Años más tarde descubrí, para mi sorpresa, que Bach era ocho años menor que Vivaldi, y que ambos provenían de familias de músicos. Lo que me llevó a pensar que ese tipo de música era indudablemente una herencia familiar, de algún modo relacionada también con la iglesia.

Ya en el secundario me acercaron a «músicos clásicos» más modernos, como Prokofiev, un ruso que es uno de los más importantes representantes del periodo modernista en la historia de la música y que murió el año en que yo llegué a este mundo, 1953. Posteriormente, mis incursiones en la «música clásica» han sido más bien esporádicas y hoy son tan sólo breves excursiones que disfruto intensamente cuando llegan.

Por eso, en recuerdo a mis inicios musicales «cultos» comparto con ustedes algunas obras breves que admiro de mi compositor favorito «Il Prette Rosso» y un bonito documental sobre Vivaldi dirigido por Arcangela Felice Assunta Wertmüller von Elgg Spanol von Braueich, la famosa directora de cine italiana Lina Wertmüller, que dirigió películas muy conocidas como «Mimí metalúrgico» y «Pascualino siete bellezas» y obtuvo en 2019 un Oscar honorífico por su trayectoria.

Algunos datos singulares sobre Vivaldi

Se llamaba Antonio Lucio Vivaldi, y nació en la ciudad de Venecia, se cree que el 4 de marzo de 1678.

Se lo conoce con el sobrenombre de il Prete Rosso (El Cura Rojo) debido a que era pelirrojo y cura de la iglesia.

Sufrió de asma. Muchas veces tuvo que suspender el oficio de la misa debido a sus frecuentes ataques.

En 1737 lo acusaron de que era un sacerdote que nunca daba misa a lo que Vivaldi respondió en una famosa carta. Lo cierto es que era más afecto a la música que a los oficios religiosos.

Cuando el Cardenal lo excusó de oficiar más misas a causa del asma, Vivaldi consiguió un trabajo como director musical en una escuela para niñas huérfanas.

Uno de sus trabajos musicales, Arsilda regina di Ponto, fue en un principio censurado debido a un supuesto contenido lésbico.

Vivaldi tuvo varios amoríos, uno de los cuales fue con la cantante Anna Giraud.

El compositor italiano compuso la música de bodas del rey Luis XV de Francia.

El Emperador austriaco Carlos VI gustaba tanto de la música de Vivaldi que lo nombró caballero.

Vivaldi compuso más de quinientos conciertos, aparte de óperas y música sacra.

Johann Sebastian Bach admiraba tanto la música de Vivaldi que transcribió varias de sus obras.

Al morir Vivaldi en 1741 su música quedó en la más completa oscuridad.

Fueron los estudiosos de Bach en el siglo XIX, los que oyeron por primera vez de Vivaldi, ésto gracias a los antiguos manuscritos donde Bach había transcrito los conciertos de alguien llamado A.L.Vivaldi.

En el funeral de Vivaldi, celebrado en la catedral de Viena, cantaron los niños del coro de la catedral, entre los que se encontraba el futuro compositor Joseph Haydn.

Información de MúsicaAntigua.com


Descubre más desde Esencias de Letras

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.