Las palabras pueden mover montañas, tienen un poder mucho mayor del que creemos. Desde el «Abrete sésamo» de las Mil y Una Noches el hombre encuentra en las palabras bien empleadas fuerzas que pueden transformar su destino y el de los que lo rodean.
Alguien dijo una vez que:
Las palabras son una herramienta poderosa que utilizamos para comunicarnos con los demás y con nosotros mismos. Pero no siempre somos conscientes del impacto que tienen en nuestras vidas y de la energía que transportan.
El lenguaje influye en nuestro pensamiento y en nuestras acciones. Las palabras que utilizamos para describir una situación afectan nuestra percepción del mundo, de nosotros mismos y generan respuestas internas y externas.
Si calificamos a una circunstancia como «desastrosa», probablemente generemos una perspectiva negativa, pesimista y paralizante. Si la describimos como «una dificultad», posiblemente adoptaremos una perspectiva más positiva y nos activaremos en busca de una solución.
Es importante ser conscientes del poder de las palabras y utilizarlas de manera lúcida y constructiva para transformar nuestra vida y la de los demás. Al respecto alguien dijo: “no mezcles tus palabras con tu estado de ánimo, puedes cambiar tu estado de ánimo, pero no puedes recuperar tus palabras”.
A lo largo de la historia humana se han acuñado infinidad de frases de pensadores, filósofos, psicólogos, científicos, profetas, chamanes, santos, políticos y toda clase de personas. Muchas de ellas han quedado en el registro humano más por quienes las pronunciaron que por su contenido. Como ocurre con la vestimenta, casi siempre se valora más una marca prestigiosa que la calidad de la prenda.

Muchas oraciones se asocian con situaciones específicas que es necesario conocer para darle sentido a la frase. Tal es el caso de “Alea jacta est” (la suerte está echada), palabras que manifestó Julio César al cruzar el Rubicón hacia Roma. De ignorar la historia de lo ocurrido, la frase no significa casi nada.
Hoy les comparto una serie de frases para mí interesantes, sin indicarles el nombre de su autor, las circunstancias, ni la época en las que fueron emitidas. Que les resulten inspiradoras.
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Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.

El conocimiento sin reflexión es inútil. La reflexión sin conocimiento es peligrosa.

La locura es hacer lo mismo de la misma manera y esperar un resultado diferente.

Sólo quien sabe cuidar lo ajeno puede poseer lo propio.

La fe es aquella cualidad por la que creemos lo que de otro modo consideraríamos falso.

La historia no es lo que ha sucedido, es lo que algunas personas consideraron significativo.

Dar el ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera.

No abras los labios si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio.

Si quieres llegar libre a tu destino es fundamental dejar las valijas vacías para el último viaje.

Sólo pierdes aquello a lo que te aferras.

Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.

Una persona sin amigos es como un libro que nadie lee.

Cada amigo representa un mundo dentro de nosotros, un mundo que tal vez no habría nacido si no lo hubiéramos conocido.

Si no esperas lo inesperado no lo reconocerás cuando llegue.

Dios es silencioso, el diablo susurra.

Si un problema puede ser resuelto con dinero, no es un problema, es un gasto.

Vale más humillarse con los oprimidos que compartir el botín con los orgullosos.

¿Te has puesto a pensar en los pequeños detalles que te entregaban esas personas que ya no están?

La política es el arte de convencer al pueblo para beneficio propio y de tus cómplices.

Sé en esta vida como si fueras un extranjero o un pasajero.

Nos hemos acostumbrado tanto a las mentiras que la verdad nos suena falsa.

No intentes poner recta la sombra de un bastón torcido.

No sólo el pasado influye en el futuro sino que el futuro también influye en el pasado.

Ni la contradicción es indicio de falsedad, ni la falta de contradicción es indicio de verdad.

Hay que estar muy preparado para poder soportar las propias contradicciones.

Aconseja al ignorante y te tomará por su enemigo.

No entiendes realmente algo a menos que seas capaz de explicárselo a tu abuela.

La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.

Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro.

Cuando dejas de pensar en lo que quieres que pase, empiezas a disfrutar lo que está pasando.

Aprende a apreciar lo que tienes ante de que el tiempo te enseñe a apreciar lo que tuviste.

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