Alla por 1980 Isaac Asimov escribió un texto que hoy tiene una vigencia aún mayor que en sus orígenes: «El culto a la ignorancia». Se refería allí a los Estados Unidos, aunque actualmente se aplica a muchos países, y la Argentina no es una excepción.
El nombre de Isaac Asimov nos lleva inmediatamente a la imagen del prólífico escritor de ciencia ficción, ganador del Premio Hugo, el más importante galardón en este género literario, y autor de más de 500 títulos publicados.
No obstante, no son tan difundidos sus ensayos y artículos sobre la tecnología, la ética, la educación y el futuro de la humanidad. Asimov afirmaba que vivimos en una cultura que desprecia el conocimiento, lo que es más peligroso que cualquier tecnología. También decía que un gran peligro para la humanidad es la ignorancia disfrazada de certeza. Aseguraba que se vivía una época de exaltación del yo opino, sobre el yo entiendo. Y que la educación es aprender a pensar, a dudar y a hacer preguntas incómodas.
El culto a la ignorancia
En el artículo «El culto a la ignorancia», de 1980, manifestó «el antiintelectualismo ha sido esa constante que ha ido permeando nuestra vida política y cultural, amparado por la falsa premisa de que democracia quiere decir que <mi ignorancia vale tanto como tu saber>.
En la misma publicación expresó: «Habitualmente, los políticos se han esmerado en hablar la lengua de Shakespeare y Milton lo más anti gramaticalmente que han podido, tratando así de evitar ofender a sus oyentes dándoles la impresión de haber ido al colegio. Así, Adlai Stevenson, que inocentemente dejó entrever cierta cultura e inteligencia en sus discursos, vio como el rebaño de los estadounidenses afluía hacia un candidato a la presidencia que inventó su particular versión de la lengua inglesa y que, desde entonces, no da tregua a los cómicos que lo imitan».
Más adelante, refiriéndose al desprecio al conocimiento, continúa diciendo: «También está en boga otra palabra con la que se da nombre a todo aquel que admira la aptitud, el conocimiento, la cultura y la capacidad, y que desea que se extiendan. De ese tipo de gente decimos que son «elitistas»».
Y al respecto comenta: «Resulta que el leer es una de esas cosas elitistas a las que me refería; y una mayoría de estadounidenses, desconfiando como desconfían de los expertos y despreciando como desprecian a los intelectuales relamidos, no sabe leer y no lee».
Asimov era un gran defensor del saber como elemento fundante de una verdadera democracia y por eso afirmaba: «Naturalmente, el estadounidense medio sabe trazar su firma de una forma más o menos eficaz y entiende los titulares de las noticias deportivas, pero ¿cuántos estadounidenses no elitistas podrían leer, sin excesiva dificultad, unas mil palabras consecutivas en letra menuda, algunas de las cuales podrían llegar a tener tres sílabas?»
«Podríamos empezar preguntándonos si, después de todo, la ignorancia es tan maravillosa y si tiene algún sentido condenar el «elitismo»».
Y finalizaba ese artículo escrito hace 25 años destacando: «Creo que cualquier ser humano en posesión de un cerebro físicamente normal es capaz de aprender muchísimo y puede resultar sorprendentemente intelectual. Creo que lo que necesitamos con urgencia es que cultivarse tenga la aprobación y el incentivo de la sociedad».
«Todos nosotros podemos formar parte de la elite intelectual. Solo entonces una frase como «derecho a saber» y cualquier idea de democracia genuina tendrán algún significado».
Sin duda estos reclamos y temores de Asimov no sólo no han menguado, sino que hoy en día, los populismos de izquierda y derecha los han acrecentado. El desprecio por el conocimiento y la ética se han convertido en un instrumento de dominación. Por ese motivo, alentar el aprender a pensar, a dudar y a hacer pregúntas incómodas (la base de la verdadera educación) pasó a ser el enemigo de los gobernantes.
«Fundación», «Fundación e Imperio» y «Segunda Fundación» constituyen la denominada Trilogía de la Fundación o Ciclo de Trántor, de Isaac Asimov. Estos 3 volúmenes fueron galardonados en 1966 con un premio Hugo a «la mejor serie de Ciencia-Ficción de todos los tiempos».
Estos libros son una recopilación de cuentos aparecidos en la revista Astounding, dirigida por John Campbell. El eje fundamental de la serie «Fundación» es la Psicohistoria, ciencia ideada por Hari Seldon a finales del Primer Imperio Galáctico (aproximadamente dentro de unos 40.000 años terrestres). Esta ciencia es la sociología llevada a su extremo: las reacciones sociales reducidas a ecuaciones matemáticas basadas en la estadística.
En el argumento de la serie, con esta herramienta, Hari Seldon es capaz de
hacer predicciones sobre las tendencias históricas y sociales, algo que un charlatán calificaría de predecir el futuro. La Psicohistoria le servirá para darse cuenta del futuro colapso del Imperio Galáctico, y los 30.000 años de penurias posteriores hasta el surgimiento de un Segundo Imperio.
Les comparto hoy el primer libro de la trilogía. Que lo disfruten.
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