A los 23 años escribió una obra que lo ubica como exponente del humanismo renacentista. A esa misma edad raptó a la esposa de un pariente de los Medici. Fue declarado hereje por su obra las 900 tesis y luego perdonado sin abjurar de sus tesis. Se hizo Dominico y murió a los 31 años envenenado con arsénico.

El protagonista de este post es Giovanni Pico dei conti della Mirandola e della Concordia. Este personaje nació en la ciudad de Mirandola, en Ferrara, Italia, el 24 de febrero de 1463 y murió en Florencia, el 17 de noviembre de 1494, a los 31 años. Fue un gran estudioso de las lenguas y así aprendió griego, árabe, hebreo, caldeo… debido a su enorme interés por comprender la Cábala, el Corán, los oráculos caldeos y los diálogos de Platón en su propio idioma. Consideraba que solo desde los textos originales se podía llegar a entender bien las ideas de esas obras.

Su fama contemporánea se debe en mucho a la lectura que se hizo del «Discurso sobre la dignidad del hombre» entre la década de los 30 y la de los 50 del siglo XX. Entonces dejó de ser considerado un teólogo (como lo fue desde 1500 hasta el siglo XIX) y pasó a ser considerado un exponente del humanismo renacentista.

El «Discurso sobre la diginidad del hombre», (Oratio de hominis dignitate) fue redactado por Pico a sus 23 años de edad, entre 1486 y 1487, como introducción a lo que esperaba fuera un debate en Roma alrededor de 900 tesis propuestas por él.

La disputa sobre esas 900 tesis fue prohibida por el Papa Inocencio VIII, quien consideró que algunas eran heréticas. Los doctos de la iglesia no vieron con buenos ojos en especial 13 de esas tesis, por lo que fue acusado y condenado por herejía. Huyó a Francia y más tarde regresó a Florencia, Italia, invitado por Lorenzo de Medici. En 1493 el papa Alejandro VI lo absolvió de cualquier imputación de herejía y lo admitió de nuevo en la Iglesia Católica. Pico no abjuró de ninguna de sus tesis. Ingresó en la Orden de los Dominicos, cuyos hábitos llegó a vestir poco antes de su muerte, que ocurrió en extrañas circunstancias y por envenenamiento con arsénico.

El texto del Discurso perduró como un documento fundamental del pensamiento renacentista y circuló de mano en mano hasta que se publicó, tras su muerte, con el título de Oratio quaedam elegantissima (Un discurso elegantísimo). No es sino hasta en la edición de Strasburgo de 1504 que recibió el título de “sobre la dignidad del hombre”. Curiosamente, la palabra dignidad no aparece en ninguna parte del texto. Debe tormarse como la lectura hecha por el editor de la Oratio, sobre todo de la primera parte.

La obra fundamental de Pico son las 900 tesis, «Conclusiones philosophicae, cabalisticae et theologicae«, cuya introducción es precisamente la «Oratio de hominis dignitate«. En ella, expone 900 tesis de filosofía, religión e incluso magia que recogió de diferentes tradiciones filosóficas, latina, árabe, hebrea, aristotélica, platónica, sin olvidar el esoterismo de Hermes Trimegisto, ni a los libros hebreos.

En sus 900 tesis, Pico della Mirandola, propuso que la religión cristiana podía ser el puente de unión de las distintas tradiciones culturales. El pensador italiano hizo una interpretación de la creación inspirada en el Génesis y el Timeo de Platón. El filósofo pretendía que sus conclusiones fueran discutidas en Roma después de la Epifanía de 1487 a fin de promover el entendimiento entre todas las culturas. Pero su iniciativa solo le valió la persecusión de la Iglesia Católica.

Es también conocido por ser el fundador de la Cábala cristiana. Pero no solo al conocimiento se dedicó Pico Della Mirándola. También tuvo tiempo, a sus 23 años (la misma edad a la que escribió Oratio de hominis dignitate), de raptar en Arezzo, Italia, a la esposa de Giuliano Moriotto dei Medici, un pariente pobre de los Medici florentinos, por lo que fue perseguido, atacado y herido.

Se dice que la biblioteca de Pico della Mirandola, era colosal y se la dejó de herencia a una amistad porque no quería que fuese a parar a un convento, que era lo más habitual por aquel entonces. En el epitafio de su tumba reza la siguiente frase: Aquí yace Pico della Mirandola: el Tajo, el Ganges, aun las Antípodas saben el resto.


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