Hay momentos, cuando uno está más lejano a los primeros tiempos o más cercano a los últimos, en los que no sabe a qué aferrarse, si a los bellos momentos vividos en el pasado o a los que aún puede construir, dejando de lado todas las caídas sufridas en el trayecto. Como un puente entre esos extremos con principio cierto y final incierto ha ido pasando la vida, y en ese pontón uno ha ido uno dejando, si fue astuto y previsor, piedritas que podrá encontrar en caso de que, como algunos dicen, lo recorra otra vez en alguna dimensión de la eternidad, para pulir aquello que no logró brillar, con la esperanza de que ese resplandor le permita salir de la rueda de la existencia definitivamente, con la frente en alto.

La vida es una ejecución.

¡Preparen…!

Todos tus actos transcurren

¡…Apunten…!

entre estas tres palabras.

¡…Fuego!

RGV

Casi ni puedo decirte.

Es poco, muy poco, lo que puede decirse,

tan sólo señalar hacia la Luna

y volver la espalda a la sombra furtiva

del índice traidor.

No hay huellas

en esta estatua de nieve curtida por el sol.

RGV

Uno intenta decir lo impronunciable

asir al universo de una rama

y sacudirlo en los ojos de la gente,

soplar el viento,

hacer salir al sol a medianoche.

Uno no se conforma con el ser

debe ponerlo desnudo frente al mundo.

La poesía es el arte del infierno

es un terrón de azúcar en el mar.

RGV

El supo que la vida era un helado.

Debía dormir cuando llegaba el sueño,

dejar pasar la caravana de fantasmas.

Ponerse la visera contra el sol, gritar el gol

como si fuera el último.

Vigía de las sombras, lo sabía

era mejor hacerse el distraído. Dejar a los demás

en su guarida; protegerse en la suya junto al río.

Enseñar a sus hijos eso que conocía:

pelar una naranja, recortarse las uñas

hacer un monigote de sí mismo.

El supo de su tiempo y se callaba

porque vio las palabras como peces

deslumbrados al sol. En sus escamas

plateadas, resbalosas,

no podía encontrar más que una idea

tan fría como helado.

Y supo que esa vida, la de afuera,

era una sopa de letras

una ensalada pasada de vinagre

lo que quedaba después de una batalla.

Por eso se dormía

cuando llegaba el sueño,

por eso se cansaba de alegría, de soledad entera y compartida.

Por eso la mirada, el gesto breve, esa sonrisa tan fuera de lugar.

Y ese cariño extraño

El supo que la vida era un helado.

RGV

Esa noche comprendí…

Tal vez fue el vino, el bajo de Ron Carter

las volutas nacaradas, el tic-tac imperceptible.

Adormecido en un empedrado de palabras

la búsqueda me arrojaba al silencio

y el oro brillaba en la mirada de los niños.

La creación es un puente de plata en esta historia sin fin.

RGV

La reflexión es el camino hacia la inmortalidad; la falta de reflexión, el camino hacia la muerte.

Si te encuentras al Buda en el camino, mátalo


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