Marcas de infancia

Viví desde que nací y hasta los 23 años en un PH del barrio de Flores, en la ciudad de Buenos Aires. Recuerdo que en el pasillo que iba de la cocina a un hall y a los dormitorios había un cuadrito que veía muchas veces al pasar por alli. El marco era angosto, de color marrón claro y detrás de un vidrio estaba el poema Piu Avanti, de Pedro B. Palacios, en un papel blanco amarillento bordeado arriba y a la izquierda por algo así como una austera guirnalda de hojas que yo imaginaba eran laureles. Fue mi primer contacto con la poesía. Nunca se me ocurrió preguntar quién lo había elegido, quién lo había puesto allí.

Recuerdo haberlo memorizado, no por la intención de hacerlo sino por un simple acto de repetición, o de admiración. No sé que edad tendría cuando lo registré por primera vez, tal vez cinco o seis años, pero sí recuerdo cuánto me impactó. Y muchos años después creo que ese cuadrito, algo cursi y anticuado mirado desde el hoy, me abrió las puertas de un universo que me atrapó. No sé que otras marcas me habrá dejado ese final que me parecía épico y con el que me identificaba «que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo tu cabeza!» Ya de grande leí otros poemas de Almafuerte, pero ninguno volvió a causarme esa sensación inolvidable de la primera infancia.

Piu Avanti

No te des por vencido, ni aun vencido,

no te sientas esclavo, ni aun esclavo;

trémulo de pavor, piénsate bravo,

y arremete feroz, ya mal herido.

Ten el tesón del clavo enmohecido

que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;

no la cobarde estupidez del pavo

que amaina su plumaje al primer ruido.

Procede como Dios que nunca llora;

o como Lucifer, que nunca reza;

o como el robledal, cuya grandeza

necesita del agua y no la implora…

Que muerda y vocifere vengadora,

ya rodando en el polvo, tu cabeza!

Algunos datos sobre Almafuerte

Almafuerte (1854-1917)

Pedro Bonifacio Palacios, conocido también por su seudónimo Almafuerte (La Matanza, 13 de mayo de 1854 – La Plata, 28 de febrero de 1917), fue un maestro y poeta argentino. Considerado como uno de los escritores más destacados de su generación y como uno de los «cinco sabios» de la ciudad de La Plata, junto a Florentino Ameghino, Juan Vucetich, Alejandro Korn y Carlos Spegazzini. «Almafuerte» fue el seudónimo con el que alcanzó mayor popularidad, aunque no fue el único que utilizó a lo largo de su vida.

La característica más obvia de su trabajo literario es que no fue muy abundante. Tampoco contó un estilo determinado, pues Palacios vivió una época en la que se experimentó una mudanza del Romanticismo hacia un estilo positivista. Utilizó la prosa y el verso como recursos literarios.

Sus poesías estuvieron muy enfocadas hacia la denuncia política. Siempre fue muy crítico al exponer sus ideas en los textos y esto le valió la censura en muchas ocasiones.

Enalteció a los grupos o comunidades más desfavorecidas.

Muchos escritores rindieron honores a Pedro Bonifacio Palacios y destacaron su trabajo como autor y también en la docencia. Escritores como Jorge Luis Borges lo consideraron dentro del estilo vanguardista. Los integrantes del grupo de Boedo, que se conformó durante los años 20, aplaudieron su obra.

Rubén Darío se refirió a Almafuerte como “una de las manifestaciones más fuertes de su generación”. Justo Rocha aseguró que Palacios “fue el más grande poeta del dolor social”; mientras que Leopoldo Lugones lo nombró “uno de los poetas más vigorosos y originales del continente”.

En su honor, se celebra el 13 de mayo, el día del escritor bonaerense, fecha que coincide con la de su nacimiento.

Avanti

Si te postran diez veces, te levantas

otras diez, otras cien, otras quinientas:

no han de ser tus caídas tan violentes

ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas

asimilan el humus avarientas,

deglutiendo el rencor de las afrentas

se formaron los santos y las santas.

Obcecación asnal, para ser fuerte,

nada más necesita la criatura,

y en cualquier infeliz se me figura

que se mellan los garfios de la suerte…

¡Todos los incurables tienen cura

cinco minutos antes de su muerte!

¡Molto piu avanti ancora!

El mundo miserable es un estrado

donde todo es estólido y fingido,

donde cada anfitrión guarda escondid

o su verdadero ser, tras el tocado:

No digas tu verdad ni al mas amado,

no demuestres temor ni al mas temido,

no creas que jamás te hayan querido

por mas besos de amor que te hayan dado.

Mira como la nieve se deslíe

sin que apostrofe al sol su labio yerto,

cómo ansia las nubes el desierto

sin que a ninguno su ansiedad confíe…

¡Trema como el infierno, pero ríe!

¡Vive la vida plena, pero muerto!


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