A lo largo de mi vida he visto cientos de películas, muchas de ellas memorables. Sin embargo, cuando pensé en este post elegí incluir aquellas que primero vinieran a mi memoria. Por qué fueron las primeras en surgir es realmente un misterio. Imagino que estarán vinculadas con momentos, acontecimientos y personas que influyeron para que quedaran más grabadas en mi disco rígido, más a flor de piel. Vinieron a mi mente sin esfuerzo cuando empecé a recorrer mis años de vida. Por eso las ubiqué en orden cronológico. No pretendo señalar que estos films o algunas de sus escenas sean las mejores. Pero sin duda las más tempranas contribuyeron a forjar mi subjetividad y las de la madurez a desarrollarla o reforzarla. Hoy las comparto con ustedes. Aguardo sus comentarios, si es que les despiertan alguna reflexión. Y si no que al menos las disfruten.

El día más largo del siglo,  Ken Annakin, Andrew Marton y Bernhard Wicki, 1962. Es una película que vi en el cine a los 9 años con mi madrina, a quien tuve el gusto de tener cerca hasta sus 99 años. Tal vez haya sido mi primer contacto fuerte con el tema de la guerra. No recuerdo si le pedí ir a verla, pero es probable, ya que si no ella hubiera elegido otro tema más acorde a mi edad. Lo cierto es que me impactó y aún hoy recuerdo muchas de sus escenas.

La fiesta inolvidable, Blake Edwards. 1968. Tendría unos 15 años cuando la vi y creo que además de hacerme reir mucho, contribuyó bastante a desarrollar mi sentido del humor. Inolvidable actuación de Peter Sellers. Humor ingenuo al estilo Los tres Chiflados que a todas las edades es un bálsamo y una brisa fresca.

2001 Odisea del espacio, Stanley Kubrick. 1968. El origen del hombre es uno de los temas que me apasionó desde chico. Recuerdo como devoraba todo lo concerniente a historia antigua, mitos y leyendas en la populares y curiosas enciclopedias El tesoro de la Juventud y Lo se Todo. Ver esta película en plena adolescencia me transportó a otra dimensión, con la que trato de mantenerme siempre en contacto. Ver la escena de la computadora Hal y relacionarla con la actual Inteligencia Artificial (IA) da mucho que pensar.

Amarcord, Federico Fellini. 1973. Como buen descendiente en parte de italianos esta película me remontó a los orígenes y la cultura de algunos de mis antepasados. Y, además, llegó a mis 20 años como contribución para fomentar mi pasión por el arte, la fantasía, la literatura y la creación. Difícil elegir una escena ya que toda la película es un poema fílmico.

El Joven Frankenstein, Mel Brooks. 1974. El humor de Mel Brooks, la parodia y la risa, me han hecho ver a esta película innumerables veces. Para mi una verdadera maravilla a la que se suma la actuación del inolvidable Gene Wilder, a quien comencé a seguir desde entonces en su filmografía. Para disfrutar a pleno las sutilezas del humor.

All that jazz, Bob Fosse,1979. El tema de la muerte no le preocupa solamente a quienes no la ven pasar cada día a su lado porque están distraídos en alguna otra cosa más o menos pasajera que forma parte de nuestra «maya», lo que los hinduistas consideran apariencias fenoménicas ilusorias. Hoy vivimos en una cultura donde el consumo y lo superfluo son el pan nuestro de cada día (valga la paradoja). A mis 26 años esta película, un verdadero show de la muerte desarrollado con mano maestra por Bob Fosse, me dejó literalmente temblando. Y todavía sigo así.

Amanece que no es poco, José Luis Cuerda. 1988. Este film lo vi unos años después de su estreno. Pleno de un humor bizarro e inteligente del principio al fin, del cual aquí incluyo dos ejemplos. Humor absolutamente surrealista, que me devoró. Encantadora realización y una película de culto en algunos círculos de cinéfilos. Rodada en la Sierra del Segura, Albacete, España.

Nueve reinas, Fabién Bielinsky. 2000. Un año que nadie olvida en Argentina, tal vez por eso me viene en seguida este film a la memoria. Además, claro, del brillante argumento y la soberbia actuación de Ricardo Darín y Gastón Pauls. Diría que una película típicamente argentina. De esas para no dejarnos olvidar las pesadillas recurrentes que nos aquejan a los ciudadanos de este país calesita.

Whatever works, Woody Allen. 2009. Difícil elegir una película de Woody Allen y fácil seleccionar escenas maravillosas en casi todas ellas. A mí me atrapa en especial una en la que no actúa Allen sino Larry David, el libretista de la famosa serie de culto Seinfeld. El personaje que protagoniza David, una de las variantes de looser que pone siempe Allen en sus films, interpreta diálogos y monólogos inolvidables (que me encantaría haber escrito) con un humor ácido y un argumento para mí gusto brillante.

Only lovers left alive, Jim Jarmusch. 2013. Las películas de vampiros nunca me atrajeron mucho, salvo esta, donde los vampiros son una buena excusa para plantear cuestionamientos cuasi filosóficos sobre la vida, las culturas y la civilización. Una joyíta de Jim Jarmush con excelentes actuaciones, hermosas imágenes y un ritmo que a muchos les va a parecer insoportablemenmte lento dentro de una ambientación muy sugerente.

Inseparables, Marcos Carnevale. 2016. Remake de la versión francesa a la que para mi gusto supera. Enfrenta a dos personajes totalmente diferentes en cuanto a origen cultural , social, económico, edades y realidades vitales. Muy emotiva, llena de humor. Entrañable. Me cuesta determinar a cuál de los dos personajes protagónicos me siento más cerca. Diría que estoy en el medio.

Mi obra Maestra, Andrés Duprat y Gastón Pozzo. 2018. Brandoni y Francella, dos actores que se lucen en una película con excelente argumento, fotografía y desarrollo. Humor, mucho humor, y una amistad cálida e indestructible más allá de las diferencias, como las que yo trato de cultivar, generalmente sin éxito.


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