G. I. Gurdjieff – Thomas de Hartmann

La visión de Gurdjieff acerca de la música y, por ende, acerca del arte en general, es consecuencia de su diferenciación entre lo que él denomina arte objetivo y arte subjetivo. Él dice que la mayoría de la música que conocemos es subjetiva. Sólo la música objetiva está basada en un conocimiento exacto de las leyes matemáticas que gobiernan la vibración de los sonidos y la relación de los tonos.
En algunos casos, la configuración particular de los sonidos evocará una respuesta en la psique humana en la que la relación de los tonos y sus cualidades sónicas serán traducidas en alguna forma de experiencia interior. Este fenómeno parece estar basado en una precisa relación matemática entre las propiedades del sonido y algún aspecto de nuestro aparato receptivo.
Es difícil hablar de la respuesta a lo que podría ser considerado arte objetivo. Podría parecer trascender el proceso ordinario de asociaciones que todos experimentamos cotidianamente. En la mayoría de la música que conocemos, por lo menos dentro de la experiencia común de una cultura concreta, ciertas progresiones y cualidades de tonos, así como sus combinaciones y espacios en el tiempo, evocarán en el oyente sensaciones particulares y emociones que son compartidas en común con otros. Este fenómeno es tan innegable como aparentemente inexplicable. Debe de resultar de una resonancia activada dentro del oyente que puede, además, desencadenar asociaciones con experiencias pasadas, incluso cuando la conexión entre el sonido y la memoria es desconocida. En la mayoría del arte, este poder de vibración es utilizado sólo con un conocimiento parcial del proceso y sus consecuencias. Limitado por su consciencia subjetiva, lo que el artista transmite sólo puede producir una respuesta igualmente subjetiva.
Gurdjieff argumenta que los resultados de esta expresión subjetiva son accidentales y que incluso produce efectos opuestos en personas diferentes. Él afirma que «no puede haber arte creativo inconsciente».
En cambio, la música objetiva está basada en un conocimiento de las matemáticas preciso y completo determinado por las leyes vibratorias y que, por lo tanto, producirá un resultado en el oyente específico y predecible. Gurdjieff da como ejemplo a una persona no religiosa que llega a un monasterio. Escuchando la música que se toca allí, la persona siente el deseo de orar. En este ejemplo, la capacidad de llevar a alguien a un estado interior más elevado es una de las propiedades del arte objetivo. El efecto, dependiendo de la persona, difiere sólo en el grado.
Lo que es importante en la música objetiva es la exactitud de su intención y el dominio del medio para realizar esa intención. De acuerdo a Gurdjieff, en la antigüedad todas las artes estaban relacionadas con las leyes de las matemáticas, y servían como receptáculos de un conocimiento superior acerca del ser humano y del cosmos, codificado en diferentes formas, preservado así de distorsiones posteriores. Incluso si el significado interno fuera olvidado, el «texto» o esencia permanecería intacta esperando ser re-descubierta.
La música completa de Gurdjieff y de Hartmann puede encontrarse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=sIUp8bzu8jA
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