Siempre me pregunto por qué a uno le gustan determinados músicos. Cuál será la clave o el misterio que nos acerca a cierto compositor o intérprete, nos hace vibrar, emocionarnos y volver periódicamente a sus temas.

Eso me pasa desde la adolescencia con el guitarrista y compositor argentino Agustín Pereyra Lucena, cuyo nombre es recordado sobre todo por quienes, como yo, aman la bossa nova.

«Tristeza de nos dois», tema de Durval Ferreira, Mauricio Einhorn and Bebeto Castilho, incluido en el primer album de Agustín Pereyra Lucena, con la voz de Elena Uriburu.

Pereyra Lucena comenzó a tocar la guitarra porque era el único instrumento que tenía en su casa. Lo había heredado de su madre, que murió al nacer Agustín, y se aferró a él (o a ella) por el resto de su vida, hasta que pareciá ser ya parte de su cuerpo. Comenzó con el folklore y el bolero, pero según él al descubrir la música brasileña, el samba y la bossa nova, quedó deslumbrado. Allí inició un vínculo con esa música que continuó toda su vida, hasta que un cáncer se lo llevó en 2019, a los 71 años.

Agustin P. Lucena (guitarra), Guillermo «billy» Reuter (bajo), Pedro Menéndez (flauta) y Finn Sletten (batería), de una presentación en Noruega en 1987

Al respecto expresó sobre él Vinicius de Moraes: “Creo que nunca vi, con excepción de de los guitarristas brasileños Baden Powell y Toquinho nadie más ligado a su instrumento que Agustín Pereyra Lucena. Daría la impresión de que si le retirasen la guitarra se desvanecería en música como se muere de la amputación de un brazo».

Sambaden, del LP Miradas, grabado en 1999

En Argentina Agustín Pereyra Lucena compartió tareas musicales con Guillermo Reuter, Rubén Izarrualde, Alejandro Santos, Beto Caletti, Adriana Ríos, Lucho González, Andrés Laprida, Silvina Garré, Lito Vitale, Julia Zenko, Helena Uriburu, Rubén Rada, Mariana Melero, Horacio Molina, Bernardo Baraj, Pedro Menéndez, entre otros.

Tema de su album debut. Elena Uriburu, en voz, nunca había cantado profesionalmente antes de esta grabación.

Además tocó y compartió escenarios con grandes figuras de la música del Brasil como: Vinicius de Moraes, Toquinho, Cuarteto Em Cy, Carlos Lyra, Mauricio Einhorn, Miucha Buarque de Hollanda, Sebastiao Tapajos, Durval Ferreira, Celia Vaz, Dori Caymmi, Nana Caymmi, Guilherme Godoy, Mariana Leporace, y otros. Vivió una época en exterior y se presentó en países como Brasil, Japón, Uruguay, España, Noruega, Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Austria y Canadá.

«Encuentro casual», tema de Pereyra Lucena incluido en el album Díptico

Grabó nueve discos, entre ellos uno junto al recordado percusionista brasileño Naná Vasconcelos, quien falleció en el 2016. Sus longplays y cds se editaron en Inglaterra, Francia, Noruega, España, Uruguay, Chile y Venezuela. La mayoría de sus discos se han reeditado en formato cd en Japón donde tuvo muchos seguidores. Su último trabajo fue “Díptico” un cd doble editado por Acqua Records que tiene todos sus trabajos discográficos.

Una historia rica en anécdotas rodeó la vida del guitarrista que nació en Buenos Aires en 1948, dentro de una familia de la cual era el menor de siete hermanos. Su primer disco surgió de una propuesta que recibió mientras tocaba en un club nocturno. “Tenía 22 años, y se me acercó Jorge Demonte para proponerme grabar un disco para Tonodisc, algo que no estaba en mis planes. Lo grabé con Mojarra Fernández en el bajo y el Zurdo Roizner en batería, músicos que habían tocado con Vinicius de Moraes”, contó en su primer disco Agustín Pereyra Lucena.

«Amazonas», otro tema de Pereyra Lucena, con su voz y la de Elena Uriburu incluido en el álbum Díptico

Uno de los puntos más fuertes de Pereyra Lucena, como artista, lo logró al desarrollar su propio estilo en un género con enormes intérpretes de guitarra como tiene la música brasileña.

Su tono cálido y límpido, su elegancia asociada a un gusto sus improvisaciones le valieron un bien ganado lugar. Poseía una gran imaginación a la hora de desarrollar sus composiciones que se destacaron por ese toque personal, sin apartarse del género.

«Luces de Valería», de Agustín de Pereyra Lucena, con su voz y su guitarra

«Quizás yo no me daba cuenta pero los de afuera sí, los músicos brasileños, mi mujer, me decían que haciendo bossa nova tenía una estética propia y eso era importante, quizás en mi modo de interpretar la música brasileña aparecía una cierta melancolía que puede venir del tango, que es un poquito distinta a la saudade de ellos», contó Pereyra Lucena en una entrevista con Télam, en la que hablaba sobre su modo de abordar la bossa nova.

«Me pasaba en Europa, me encontraba con brasileños que me escuchaban tocar y me preguntaban: «¿De qué parte de Brasil sos? Porque aparece algo que no podemos identificar». Y el hecho es que había algo distinto, era la música de ellos pero había algo que ellos no podían ubicar en ninguna serie propia, quizás, pienso yo, la melancolía del tango», expresó.

Interesante entrevista de Diego Oscar Ramos realizada en 2005, en la que Agustín cuenta sobre su vinculación con la música y músicos de Brasil desde la década del 60 en adelante

Pereyra Lucena había comenzado a estudiar guitarra a los 14 años, con un profesor que le enseñaba “folklore y algún que otro bolero”. “Cuando escuché el primer disco de João Gilberto algo me pasó… Sentí que esa intimidad tenía que ver conmigo. Ese mundo misterioso, esa guitara intensa, me hicieron encontrar mi vocación”, recordaba sus inicios.  “Cuando iba al colegio todos estaban enloquecidos con los Beatles y creían que yo estaba loco. Pero es que había encontrado mis propios Beatles sudamericanos”, decía.

Recital de homenaje a Agustín Preyra Lucena realizadao en el Teatro Coliseo de Buenos Aires el 31 de octubre de 2022, con la participación de trece músicos que actuaron con él y la dirección y arreglos musicales de Alejandro Santos


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