Ciencia, arte, técnica corporal, filosofía práctica de vida y terapéutica; la eutonía tiene un poco de todos esos aspectos, y fue creada para expresar la idea de tonicidad armoniosamente equilibrada en adaptación constante y ajustada al estado o a la actividad del momento. Mas sus posibilidades se extienden a través de su vínculo con la psicología analítica.
Hace ya bastante años, cuando estaba a cargo del Centro de Divulgación Científica de la Facultad de Psicología (UBA), tuve la oportunidad de conectarme con la Eutonía y conocer a Raymond Murcia, un eutonista que fue discípulo de Gerda Alexander, creadora de esa disciplina allá por el año 1957.
Esto sucedió gracias a Susana Ferreres, una eutonista argentina que me invitó a participar en un Taller que dio Murcia por primera vez en Argentina. En el año 2007, se repitió está visita de Murcia, quien siguió dando talleres en este país. Nuevamente asistí a la actividad y realicé una entrevista para un blog que realizaba en ese momento, Noticias en Salud Mental, hoy abandonado a su suerte en internet.
El tiempo pasó y me quedé con un hermoso recuerdo de Murcia (quien falleció en 2015 a los 83 años) y un valioso conocimiento sobre una disciplina que me era ajena hasta que pude experimentarla y valorarla en carne propia.
Hace unos meses me contactó otra eutonista, Leticia Aldax, para solicitarme publicar la entrevista a Murcia que sobrevive en mi antiguo blog. Y fue así que pude retomar mi relación con la eutonía y conocer un interesante libro con partes de su autoría y la versión en español de Del cuerpo al Alma, de Marcel Gaumond, psicoanalista junguiano, que incluye notas biográficas, un prefacio y una conferencia de Gerda Alexander.
Leticia Aldax hace su aporte a la obra con cuatro partes: Eutonía, teoría y praxis; Integración de la Eutonía y la Psicología Analítica; Eutonía y proceso de envejecimiento; y Poemas íntimos. El conjunto se denomina «Del cuerpo al Alma, Eutonía y Psicología Analítica«, y lo recomiendo para acercarse a un mundo de experiencia corporal y autoconocimiento.
Según explica Aldax, «La eutonía trabaja a partir del cuerpo, pero no solo con el cuerpo, sino en busca de la totalidad del ser. Es un abordaje, con visión holística, de la relación cuerpo-mente en los procesos vitales con miras a alcanzar la armonía».
Esta disciplina concibe al ser humano como una totalidad, psicofísica, emocional y espiritual. No se refiere a una dualidad cuerpo-mente, y ni siquiera a una entidad tridimensional, cuerpo-mente-espíritu, sino a un todo íntegro. Se trata de una concepción holística del ser humano, como una unidad de desarrollo mayor que la suma de sus partes.
En este camino de desarrollo el eutonista acompaña a los alumnos en su camino de autoconciencia, en su acceso a lo profundo a través de la experiencia corporal, utilizando los principios de la eutonía: Conciencia de piel; Conciencia de espacio interno; Conciencia de huesos; Contacto consciente; Transporte y repousser; Micromovimientos; Movimiento eutónico; Posiciones de control; y Estudios de movimiento.
En el texto de Marcel Gaumond es posible advertir las vinculaciones y posibilidades actuales y futuras de la relación entre Eutonía y Psicología Analítica. De hecho, el propio Carl Jung estuvo interesado por la eutonía y siguió el desarrollo de la escuela de Gerda Alexander. Incluso la invitó para reunirse con él, pero ese cruce nunca llegó a concretarse.
Gaumond señala la similitud entre las actitudes del eutonista y el analista junguiano: «… la actitud que adopta el eutonista es comparable con la actitud
que reina en el curso del análisis junguiano. Se trata de estar presente, en un caso, en la totalidad de la vivencia corporal y en el otro, en la totalidad de la vivencia psíquica. Tanto en el terapeuta como en el paciente y el estudiante, esta presencia desarrolla la capacidad de ser objeto de su propia observación.
Implica, además, la neutralidad en la observación y una apertura de espíritu no influenciada por presupuestos doctrinarios ni por la expectativa de resultados determinados».
También resalta Gaumond las coincidencias entre la tarea del eutonista y del analista junguiano: Ayudar al individuo a actualizarse en el aquí y ahora, con la escucha atenta de sí y su expresión plena; y ayudar al individuo a confrontarse con los contenidos inconscientes de su vivencia corporal y psíquica, con miras a su integración.
Siguiendo con las vinculaciones entre eutonía y anállisis junguiano se puede pensar en ambos casos en el proceso de individuación. Este se define como el camino mediante el cual una persona llega a ser plenamente sí misma, integrando de manera consciente y armónica las distintas partes de su personalidad. Según Gaumond es innegable que, para algunos, la vía corporal constituye en sí misma, un medio perfecto para la individuación. Y en tal sentido afirma que «la eutonía puede considerarse como el camino corporal adaptado al hombre occidental».
Para este analista junguiano, luego de su intensa experiencia personal con la eutonía: «Muchas son las personas que habiéndola adoptado por motivos diversos (profesionales, problemas somáticos, tendencia tipológica, etc.) tarde o temprano, sentirán la necesidad de comprender mejor el movimiento psíquico que genera la liberación de las tensiones corporales. La psicología analítica puede venir en su ayuda. Del mismo modo, recíprocamente,
la eutonía puede suministrar a los psicólogos, que tienen cierta tendencia a abstraer o a volar, un enraizamiento en la realidad sensible y un compromiso cierto con la totalidad de la persona».
Los invito a introducirse en el mundo de la eutonía a través del libro que comparto en este post, y me despido hasta la próxima con una poema de Leticia Aldax que cierra la quinta parte de la publicación.
Encuentro interior
Elijo este contacto interior.
Encuentro refugio en el Ser,
en lo sagrado que hay en mí.
Desandando laberintos confusos,
de mandatos
y exigencias.
Desarmando redes circulares,
habitando espacios ignotos
recorro lo invisible e insospechado
aspirando el aire fresco,
disfrutando del sosiego
y la paz que me habitan.
¡Bellos hallazgos del Ser!
Sin prisa, despliego el poderío interno.
Abro puertas a lo otro, que también es.
Amplío ventanas comunicantes.
Anhelo de ser puente y mensajera.
propiciando encuentros
del otro con el otro,
de lo ajeno y lo propio,
que nos funde en lo Eterno, tal vez.
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