Conocí al artista que hoy comparto cuando integraba el grupo Anacrusa, que fundaron en 1972 José Luis Castiñeira de Dios y Susana Lago. Desde entonces seguí al sonido de su flauta a lo largo de 50 años de trayectoria con multitud de intérpretes y en distintos géneros musicales. Con ustedes Rubén «Mono» Izaurralde.
Rubén «Mono» Izaurralde, uno de los flautistas más importantes que ha dado la música popular argentina, nació en Buenos Aires el 11 de noviembre de 1953. Su carrera abarca más de cinco décadas y atraviesa el folklore, el tango, el jazz y la música de raíz latinoamericana.
Formación
Comenzó a estudiar música a los nueve años en el Conservatorio «Gilardo Gilardi» de La Plata. Su formación fue rigurosamente académica, pero la música popular le ofreció un espacio de libertad que lo atrapó. En 1978 tomó clases con el flautista francés Jean-Pierre Rampal, uno de los máximos referentes mundiales del instrumento.
Sin embargo, a flauta no fue su primera elección. En el conservatorio pasó por varias aulas hasta que escuchó una clase de flauta traversa. Quedó encantado con el sonido y lo retuvo toda la vida. Él mismo ha dicho que lo que lo conquistó fue que aquella flauta «sonaba a tango». (El Día de La Plata)
Los grupos fundamentales de su carrera
Su currículum es casi un recorrido por la historia de la música popular argentina de las últimas décadas. Entre los conjuntos más importantes en los que participó figuran: Anacrusa (1972-1978), un grupo innovador del folklore argentino; Piero PREMA, acompañando a Piero; Músicos Populares Argentinos (MPA), convocado por Chango Farías Gómez, junto con Peteco Carabajal, Jacinto Piedra y Verónica Condomí; El Chango y La Manija; Trío Vitale-Izaurralde-González, junto a Lito Vitale y Lucho González; Monotributo, proyecto propio; Cuartoelemento, probablemente el grupo con el que alcanzó mayor reconocimiento en los últimos veinte años; Los Amigos del Chango, la orquesta creada por Chango Farías Gómez.
El músico «que tocó con todos»
Una definición muy repetida sobre él dice que es «el músico que tocó con todos». No es una exageración. Compartió escenarios con figuras como el Chango Farías Gómez, Peteco Carabajal, Jacinto Piedra; Verónica Condomí; Lito Vitale; Lucho González; Raúl Carnota; Eduardo Rovira; y Horacio Burgos.
Además representó a la Argentina en festivales de Europa, Canadá, Japón, Brasil, Guatemala, Panamá y Suiza (Montreux).
Premios
Con Cuartoelemento obtuvo en 2006 dos Premios Gardel por el álbum Cuartoelemento: Mejor Álbum y Mejor Artista Grupo de Tango Nuevas Formas. En 2015 el grupo recibió además un Diploma al Mérito Konex en Música Popular.
Su forma de entender la música
Una frase que resume muy bien su pensamiento: «La música popular me ganó el corazón.»
Con esa expresión explica que, aunque su educación fue clásica, encontró en el folklore y en la música popular un espacio donde podía llevar adelante lo que le gusta combinar técnica, improvisación y emoción.
Otra idea que suele repetir es que el conservatorio le dio las herramientas y la calle le enseñó a hacer música. Esa combinación de disciplina académica y libertad creativa terminó siendo una de las marcas de su estilo.
Algunas anécdotas
Durante parte de fines de los años setenta vivió en Europa. Más que un exilio político, él suele hablar de un «exilio musical», una etapa en la que siguió creciendo como instrumentista antes de regresar al país.
El Chango Farías Gómez lo convocó dos veces para integrar sus proyectos. Eso habla de la enorme confianza que tenía en él, ya que Farías Gómez era extremadamente exigente con los músicos que elegía.
Cuando se formó el trío con Lito Vitale y Lucho González, muchos críticos señalaron que la flauta del Mono ocupaba un lugar equivalente al de la voz principal. No era un instrumento de acompañamiento: conducía las melodías con una personalidad muy marcada.
Un improvisador nato
El «Mono» rara vez interpreta una obra exactamente igual dos veces. Su lenguaje incorpora recursos del jazz y de la improvisación sin perder la esencia del folklore argentino. Esa característica es hoy objeto de investigaciones académicas sobre interpretación musical. (Universidad Nacional del Litoral)
Su estilo
Los especialistas suelen destacar que su forma de tocar posee un sonido muy cálido y redondo. Asimismo que tiene una gran expresividad en las melodías lentas. Por otra parte señalan que sus improvisaciones están siempre ligadas a la canción y no al virtuosismo. También que tiene un gran dominio de dinámicas muy sutiles. Y señalan su capacidad para integrar elementos del jazz, el tango y el folklore sin perder identidad argentina. (Página|12)
Una figura poco mediática
Una curiosidad sobre Rubén «Mono» Izaurralde es que, pese a ser considerado por muchos músicos como uno de los mejores flautistas argentinos, nunca buscó el protagonismo mediático. Su prestigio proviene sobre todo del reconocimiento de colegas y especialistas más que de la difusión masiva.
Es uno de esos intérpretes cuya influencia resulta mucho mayor dentro del ambiente musical que fuera de él: numerosos flautistas de las nuevas generaciones lo consideran un referente técnico y artístico.
Espero que disfruten estos temas que hoy comparto así como lo he disfrutado yo a los largo de su extensa trayectoria.
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