En busca de tiempos perdidos
Desde que tengo memoria tuve mucho interés por el comienzo de la civilización humana. Mis primeras lecturas, que desarrollaron y apoyaron esta inquietud, fueron los 12 tomos de “Lo Se todo”, una enciclopedia italiana editada y vendida en todos los países de lengua castellana por la editorial Larouse allá por 1962. Allí me dedicaba especialmente a leer sobre historia antigua, viajes, exploraciones, civilización usos y costumbres, mitos y leyendas, y cosmografía. Junto con los libros de Emilio Salgari y las novelas de Agatha Cristhie fueron mis primeros alimentos intelectuales, los que realmente me apasionaban y apasionan.

Mi atracción por estos temas me llevó, más o menos a los 14 años, a querer estudiar Arqueología. Lamentablemente, mi grupo familiar más cercano me convenció de que no era una opción, que esa carrera debía estudiarla en La Plata y que, aún cuando lo hiciera y me recibiera, mi destino irremediable iba a ser morir de hambre. Por algún motivo, no tuve la suficiente persistencia para insistir en esa causa; siempre tuve gran aprecio por la gastronomía.
Esto me llevó a no saber qué estudiar luego del bachillerato y a sumergirme en un gabinete psicológico de orientación vocacional que, luego de una amplia batería de test y entrevistas, me sugirió estudiar Agronomía o Veterinaria. Elegí la primera pues allí iban también tres compañeros del secundario. En cuarto año abandoné con todos los honores luego de aprobar Botánica II.
Durante el tercer año que estuve en Agronomía se me ocurrió, junto con otro ex compañero del secundario que estudiaba en la misma facultad y también dejó luego agronomía por otra vocación, comenzar simultáneamente la carrera de Antropología en la UBA. La iniciativa duró poco: a mediados de 1974 la gestión de Ottalagano cerró la carrera el segungo cuatrimestre. Al final de sus cien días de gestión, once estudiantes resultaron muertos durante sus medidas de represión y cuatro fueron desaparecidos. Cosas del destino; no me dio el cuero para Indiana Jones.
Años después, en 1983 decidí seguir Psicología, porque pensaba que era una especie de arqueología interior (así me lo imaginaba y me lo sigo imaginando) y porque quería averiguar como es que los psicólogos habían errado tanto en mi vocación. Finalicé mi licenciatura en Psicología en la UBA y la disfruto trabajando hasta la actualidad.
No obstante, siempre seguí metiendo la nariz en investigaciones y descubrimientos sobre los orígenes de la humanidad. Afortunadamente, con la llegada y desarrollo de internet, comenzó a ser posible acceder más facilmente a nueva información sobre el tema.
Por todo lo anterior, en este post comparto algunos pocos temas que demuestran lo complejo de la cuestión de los orígenes y el amplio campo que queda por investigar, aprovechando la abundancia actual de equipamiento tecnológico y los recursos dedicados a tal fin. Se trata de Gunung Padang (la pirámide más antigua del mundo) Gobekli Tepe y las ciudades subterráneas en Turquía. Espero que lo disfruten, les despierte la curiosidad sobre el tema y les brinde mucho para pensar.
Les incluyo la información escrita básica que me parece más relevante y les recomiendo que no se pierdan los 3 videos que están incluidos.
La construcción de Gunung Padang inició en el Paleolítico y continuó en el Holoceno y el Neolítico. Los investigadores han afirmado que podría ser la pirámide más antigua del mundo.
Una construcción de hace miles de años ubicada en el sitio arqueológico de Gunung Padang, en Indonesia, podría ser la pirámide más antigua del mundo. Este megalito permaneció enterrado bajo lo que se creía era una montaña en un yacimiento descubierto en 1890, en la provincia de Java occidental.
Un estudio multidisciplinario publicado recientemente ha revelado que su construcción se remonta a más de 16.000 años o posiblemente 27.000. Esto supera en mucho a estructuras famosas como las pirámides egipcias. Aunque no se ha determinado con certeza el propósito de la edificación, se estima que pudo haber sido un templo o monumento ceremonial.

La pirámide como habría sido hace miles de años
Gunung Padang es una pirámide de varias capas. La construcción involucra una colina artificial sobre la que se han superpuesto estructuras de piedra. También se han descubierto cámaras subterráneas y túneles en el sitio. La forma en que se realizó esta construcción hace milenios sigue siendo un enigma.
La datación por radiocarbono reveló que las múltiples etapas de construcción se remontan a miles de años antes de Cristo, y la fase inicial data del Paleolítico. El hallazgo, señalaron los investigadores, también arroja luz sobre las capacidades de ingeniería de las civilizaciones antiguas durante ese periodo.
Los expertos han concluido que Gunung Padang posee un núcleo de lava que fue esculpido y rodeado de numerosas estructuras subterráneas, como cámaras y cavidades. También descartaron que el monte se haya formado de manera natural, sino que en realidad fue una construcción en forma de pirámide iniciada en el último período glacial del Paleolítico, y que sufrió modificaciones posteriores durante el Holoceno y el Neolítico.
El análisis de Gunung Padang, cuyo nombre en el idioma local significa «montaña de la iluminación», sugiere que una civilización ancestral esculpió con gran cuidado la colina de lava, posteriormente otros pueblos modificaron la estructura en forma de pirámide y cada una fue agregando nuevas capas.
La datación por radiocarbono también indica que alrededor del 7900 al 6100 a. C., la tercera capa fue enterrada deliberadamente con rellenos de tierra, y aproximadamente un milenio después, entre 6000 y 5500 a. C., una civilización posterior llegó y construyó otra capa. La etapa final llegó entre 2000 y 1100 a. C.
Tomado de National Geographic en español
Gobekli Tepe
Göbekli Tepe (en turco: Colina panzuda o también llamada Colina del Ombligo) es un antiguo santuario que se levanta en el punto más alto de una extensa cadena montañosa situada a unos 15 kilómetros al nordeste de la ciudad de Sanliurfa (antigua Urfa/Edesa), en el sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria. Contiene el complejo megalítico más antiguo que se conoce hasta hoy, construido seis mil años antes que el monumento de Stonehenge.

Piedra del Aguila en Gobekli Tepe ¿Señales de un cataclismo?
El lugar, que actualmente está siendo excavado por arqueólogos turcos y alemanes, fue levantado en el X milenio a.c. (entre 9600 y 8200 a.c.). Sin que se sepa el motivo, todo este complejo de piedras, pilares y esculturas fue deliberadamente enterrado sobre el 8000 a.c., y permaneció olvidado durante unos diez mil años.
Todas las conclusiones acerca de este yacimiento han de ser consideradas preliminares, ya que hasta ahora solamente ha sido excavado alrededor de un 5% de su área total. El estrato III ha sido fijado circa 9000 a.c., gracias al método del radiocarbono, aunque el inicio de la ocupación del lugar ha sido estimada hacia 11000 a.c. o incluso antes. El estrato II dataría de casi el 7500 a.c.
Así pues, estas estructuras no solo se anticiparían a la invención de la cerámica, la metalurgia, la escritura o la rueda, sino que fueron levantadas antes de la denominada Revolución neolítica, el comienzo de una economía agrícola y ganadera sobre el 9000 a.c. Pero la construcción de Göbekli Tepe implica una organización a un nivel de complejidad no asociado, hasta ahora, con las sociedades pre-neolíticas. Los arqueólogos estiman que fueron necesarias más de quinientas personas para extraer estas columnas de entre 10 y 20 toneladas (aunque algunas pesan más de 50) de las canteras locales, y moverlas entre 100 y 500 metros hasta el yacimiento.

11.000 años o más de ocupación del lugar
Actualmente Göbekli Tepe suscita a los arqueólogos y prehistoriadores más preguntas que respuestas. No sabemos cómo un grupo humano tan grande como para construir, aumentar y mantener este considerable complejo fue movilizado y pagado o alimentado en las condiciones sociales previas al Neolítico. No podemos «leer» los pictogramas y no sabemos realmente qué significaban los relieves animales para los visitantes del lugar; la variedad de fauna descrita, desde leones y jabalíes hasta pájaros e insectos, hace problemática una única explicación.
Al haber muy poca o ninguna evidencia de hábitat y siendo predadores la mayoría de los animales grabados en las piedras, estas han podido ser concebidas para conjurar demonios a través de alguna forma de representación mágica. Alternativamente, podrían haber servido como tótems. No se sabe por qué fueron añadidos más y más muros en los interiores mientras fue utilizado el santuario, con el resultado de que algunas de las columnas grabadas quedaron escondidas de la vista. Puede que en el lugar fuera enterrada gente o que no. La razón por la que el complejo fue finalmente enterrado permanece sin explicación. Así que, concluyendo: hasta que no se acumulen más evidencias será muy difícil deducir nada realmente cierto acerca de la cultura que originó este yacimiento.
Tomado de Wikipedia
Ciudades subterráneas en Turquía
Al centro de la actual Turquía, Derinkuyu es la más grande de las 37 ciudades subterráneas abandonadas de la región de Capadocia.

Hace más de 1,500 años, el historiador y militar Jenofonte —afamando en la Antigua Grecia por sus expediciones más allá del mundo conocido— describió una extensa red de ciudades subterráneas. Escondidas por debajo de los riscos de Anatolia central, escribió el autor, el entorno volcánico de la región esculpió la geología local con espacios idóneos para asentamientos humanos. Estaba hablando de Derinkuyu.
Al centro de la actual Turquía, Derinkuyu es la más grande de las 37 ciudades subterráneas de la región de Capadocia. Aunque sus sitios hermanos fueron abandonados hace miles de años, ésta sigue siendo una urbe nutrida de habitantes, turismo y comercio.
Originalmente, los fundadores se referían a ella como Melengübü, alrededor del año 1,400 a.C. Incluso a pesar de haberse establecido hace más de 3 mil años, Derinkuyu se sostiene como una de las ciudades subterráneas más grandes y extensas de las que se tiene registro en la actualidad.
A 85 metros bajo tierra
Derinkuyu se desarrolló 85 metros por debajo de la tierra. Con 18 niveles de túneles, fue construida originalmente por los hititas, uno de los imperios más poderosos de Anatolia. Eventualmente, fue tomada por los persas y después por los cristianos, explica la periodista Geena Truman para la BBC después del cisma del Imperio Romano.

La ciudad subterránea y sus distintos niveles
En la actualidad, Derinkuyu y su vecina Kaymaklı se conservan como estandartes del Parque Nacional de Göreme: uno de los sitios rupestres que la Unesco considera Patrimonio de la Humanidad desde 1985.
Pensadas originalmente como almacenes para bienes —comida y mercancía, principalmente—, Derinkuyu y las ciudades subterráneas aledañas sirvieron como refugio en tiempos de guerra. Al estar interconectadas por debajo de la superficie, poco a poco gestaron una actividad económica, mercantil y cultural única en la región.
Por su peso ingenieril, arquitectónico e histórico, durante décadas, el sitio de Derinkuyu ha sido un espacio de investigación arqueológica. Aún así, en la actualidad contiene alrededor de 200 ciudades pequeñas. Todas bajo tierra, están conectadas por una complicada red de túneles que funciona todavía.
Tomado de National Geographic
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