Hay personas, entre las que me incluyo, que tienen una gran atracción por la repetición. Son los que denomino «obsesivos y degustadores», una clase a la que en mayor o menor medida pertenecen casi todos, pero que se diferencian por la intensidad.
En un extremo podríamos ubicar a los que directamente padecen un trastorno obsesivo compulsivo (TOC), esos que revisan muchas veces si la cerradura está cerrada, el gas apagado o las manos limpias. Pero no me refiero a ellos.
El post de hoy lo dedico a otra clase de personas, esas que degustan la repetición: volver a los mismos lugares, realizar ciertas acciones en la misma forma casi ritual, encontrarse periódicamente con las mismas personas en los mismos sitios, etc., sabiendo que cada vez será diferente a la anterior. Son en general seres que aman y disfrutan los matices, los cultivan, intentan expandirlos. Tal vez sean personas nostalgiosas, o que buscan la seguridad en lo ya conocido, o que … no lo se.
Un ejemplo personal. La ciudad balnearia de Miramar es un lugar al que voy casi todos los años desde la adolescencia. Me encanta llegar en auto desde Mar del Plata y alcanzar el lugar de esa hermosa ruta costera desde donde comienzan a divisarse a lo lejos los edificios que están sobre la costa marítima de la ciudad. !!!Ah, Miramar, otra vez aquí, me digo!!! Es un momento que disfruto plenamente, en el que siento que todo está en orden, una mini eternidad. Y cada uno debe tener las suyas, no lo dudo.
Otra cosa que me apasiona de la reiteración es encontrar distintas versiones de temas musicales que me agradan mucho: versiones cantadas por distintos intérpretes, versiones instrumentales, versiones orquestadas, versiones solistas, y así. Hallar repetición y diferencias, igualdad y matices, las sorpresas infinitas de las recreaciones.
Hoy les comparto 28 versiones (¡Oops!) del tema Estate, alternando cantadas e instrumentales, que confieso me costó elegir entre las innumerables interpretaciones de este tema compuesto en 1960 por el músico Bruno Martino, quien murió en el año 2000 y quedó en el recuerdo esencialmente por este tema reinterpretado hasta el hartazgo desde su lanzamiento a la fecha.
Los convoco al desafío de la repetición, siempre igual, siempre distinta. Para mis queridos «obsesivos y degustadores», con mi esperanza de que sean capaces de no aburrirse.
Estate
La canción ‘Estate’ de Bruno Martino, un clásico de la música italiana, es una expresión melancólica y emotiva sobre el paso del tiempo y el amor perdido. La letra utiliza el verano como metáfora para representar un amor que fue intenso y cálido, pero que eventualmente se ha desvanecido, dejando tras de sí solo recuerdos y un dolor persistente.
La repetición del lamento ‘Oddio! L’estate’ subraya la dualidad del verano como fuente de vida y belleza, pero también como escenario del fin de una relación amorosa. La canción habla de cómo el verano, que una vez trajo el amor y llenó todo de su ‘profumo’, ahora solo evoca el dolor de lo que se ha perdido. Esta transición de las emociones se ve reforzada por la imagen de un invierno que traerá nieve, cubriendo todo y quizás, con ello, aportando algo de paz y olvido.
El uso de elementos naturales como el sol, las flores y la nieve no solo enriquece la narrativa visual de la canción, sino que también refleja los ciclos de la vida y las estaciones, que son inevitables y fuera del control humano. ‘Estate’ es un recordatorio poético de que todo amor, como las estaciones, tiene su momento de florecimiento y su eventual declive.
De Letras.com
en un festival de Jazz en Alemania
profesor del Conservatorio de Utrech, Países Bajos
con el guitarrista de jazz belga Philip Catherine
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