Como todo viaje, este también tiene estaciones.
En algunas esperan las palabras.
En otras, la música.
El agua escurre entre los dedos cuando el sol cae sobre el horizonte. Imposible congelar la mirada en una patria interior donde la memoria engaña al pasajero.
Con voluntad descubrimos el borde de nuestro tiempo y habitamos un sabor agridulce. Contemplamos lo que tanto nos importo – en la esfera nebulosa de una naftalina – , y al presente desde la alegre tristeza del despertar.
Si otro es el deseo, las olas nos arrojan contra el murallón del sueño, sin advertir el límite ni preguntarnos qué fue. El presente se evapora sin dejar rastros, como la hormiga, cumplida su misión.
R.G.V
En el ocaso de matices morados el horizonte vela el crepúsculo y el sol se arropa en paz.
Con el mundo ensoñado, un sabio dolor recubre el pecho y funde la esencia en soledad.
Entre el anochecer y el despertar las estrellas guardan el camino, mientras nuevos destinos son arrojados a la infinitud.
R.G.V.
Ítaca
Konstantino Kavafis
Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al colérico Poseidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Poseidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos nunca vistos antes.
Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes sensuales,
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente.
Llegar allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.
Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas.
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